tengo miedo de que la gente piense que soy sucio. tengo bastante barba, y ese se debe a que me da mucha paja afeitarme. ya dije un par de veces que, si por mi fuera, hace rato que me hubiese hecho la depilación definitiva. no entiendo como en el 2008 (que en 1987 era visto como el "futuro", con aliens trabajando por nosotros y autos voladores incluídos) los seres humanos todavia nacemos con pelos. es como el último dedo del pìe o la heladera de mi casa: estan destinadas a desaparecer tarde o temprano. pero la cosa es que no soy sucio, señora señor, me baño bastante seguido y lo único que tengo son pocas ganas de mirarme al espejo y pelarme la cara. existe gente a la que condenan por mucho menos. y por lo general tengo miedo de un millón de cosas, asi que lo mas recomendable es que ni siquera leean esto, porque, en definitiva, demuestra, una vez mas, que este blog es lo menos interesante que pueda existir y lo mejor que pueden hacer es ir, por ejemplo, al de victoria, que escribe unos poemas que hielan la piel y a la que constantemente le pasan cosas que la inspiran y por lo tanto le salen esas hermosas palabras que escribe. yo, por mi parte, todavia estoy esperando que pase un plato volador.
La plaza de los perros.
Hace 8 años
3 comentarios:
fuck yeah.
PRÓFUGA.
1-
Lo que haría luego no tendría lógica. Pero empecemos por el principio.
Era viernes, el primero del otoño, y yo estaba viajando a trabajar en el colectivo 15. Durante todo el trayecto por Panamericana pensé en un cuento que escribiría en cuanto me pudiera sentar; pero la cuestión con el cuento era más profunda: no se trataba de fantasía, sino que haría que fantaseaba sobre mi realidad actual -de ese momento, claro está-, porque todo el tiempo me pasan cosas que nadie sabe. Cosas extrañas.
Recuerdo que lo primero que pensé cuando desperté fue que había una sola persona en mi cama, Así empezaría el cuento. Luego iría a la rutina, y explicaría que le decía rutina sólo por formalismos, ya que mis mañanas siempre fueron distintas entre sí. Estaban divididas por: melancólicas, suicidas, acompañada, arcoiris. Con sus lógicas variaciones (léase: arcoiris acompañada; suicida melancólica; suicida arcoiris, etc.).
Esa era una mañana melancólica. Luego agregaría otra categoría: extrema.
2-
Nadie sabe que estoy prófuga. Después del incidente me presenté a trabajar normalmente. Me preguntaron por las marcas que tenía en todos lados y dije que me caí en la escalera mecánica del subte, se enredó el vestido y me lastimé aún más. Conté indignada que nadie me había ayudado.
Mentí.
3-
A la noche, cuando llegué a casa, cometí el error de adjudicarle una historia distinta a mis marcas.
Pero ellos qué saben. No?
4-
Después me tuve que mudar, no podía seguir tomando el 15 porque tenía identikits míos en todas las unidades.
Lo de la mudanza no fue difícil, porque ya la estaba horneando desde antes. Sólo la tuve que acelerar.
5-
De ese momento, nunca supe si me atormentaron los pensamientos o yo los atormenté a ellos.
6-
El chofer también estaba teniendo un mal día, se notaba en su forma de manejar. Entonces antes de agarrar la peluca de la señora -pero con el encendedor ya en la mano-, le pedí disculpas y le dije que no era nada personal, que la sociedad me estaba comiendo viva y lentamente.
el tipo de la facultad agarra y antes de irnos nos dice "ah, para la proxim a traigan la mejor foto"
y me acorde del cuento este y vos quemandole la cabeza a una vieja
pelo color rojo
con anteojos
y con un libro de osho
en la cartera
querés sacarme una foto quemándome el pelo?
hago de señora.
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